martes, 23 de mayo de 2023

EL CAMINO (2020-2022) (VIII)

 

        XIV

LA MESETA

   “La Pedreja se sube, pero no se baja”

 

El camino empieza a envalentonarse

Y se cree un halcón ávido de cielos

Azules.

Son las primeras rampas hacía la Pedreja

Y el calor aprieta como una joven amante.

A mitad del ascenso la subida se hace

Más amable y mi mente comienza

A desperezarse.

Antaño estas tierras eran temidas por

Sus lobos hambrientos y también por los

Bandidos hambrientos, si cabe, pero

De pertenencias ajenas.

Ya en la cima y tras atravesar un amplio

Pinar, la meseta, la gran meseta española

Nos abraza, nos susurra cuentos de

Labranza, nos acoge en su seno, nos anima

A seguir.

Estamos a mil cien metros de altura, y aquí

Los pajarillos cantan a dúo viejos

Romances a la luz de inmensos espacios

Abiertos.

Observo a mi izquierda, encima de una ladera

A un señor muy interesado en estas pequeñas

Aves.

Don Dionisio es un enamorado de caminos

Y cielos, de grandes arboledas y grandes

Melancolías.

Don Dionisio lleva sangre del trabajado Sur,

Del sacrificado Sur, del bello y cansado

Sur.

Le pregunto hacia dónde va, y él sonriendo

Me señala al horizonte y me dice que siempre

Hacia donde un camino se pierda

Entre la luna y las estrellas.

Viajemos juntos, le digo, si no le importa.

Porque la meseta es apropiada para grandes

Conversaciones, para grandes amistades,

Para cielos amables, para etapas infinitas.

El camino de Santiago en estado puro…

 

                       Valen 2021.


                    XV

UNA LUZ EN EL CAMINO

 

Entre pinares el camino se vuelve

Agradable bajada.

Don Dionisio gran hacedor de nidos

Y habilidoso trepador de árboles, me relata

Cómo los va dejando por toda la geografía

Española; aves agradecidas en el tierno

Ritual del cortejo.

Aquí y allá describe con una memoria

Asombrosa a todo pajarillo que, no con

Disimulada timidez, se nos acerca.

Llegamos al monasterio de San Juan

De Ortega, antaño oasis de magullados

Peregrinos después de tan duras etapas.

San Juan de Ortega fue discípulo de

Santo Domingo de la Calzada y abrió

Un hospital, auténtico faro defensor de todo

Amante a las rutas eternas.

Sus restos descansan en la iglesia que lleva

Su nombre.

Cae la tarde, y don Dionisio y yo

Descansamos a la sombra de un viejo

Pórtico.

Aquí se encuentra la llamada luz del camino,

En los dos equinoccios y al atardecer un rayo

De luz ilumina el capitel de la Anunciación,

Durante ocho minutos dicho haz, va del vientre

Embarazado de una María expectante, pasando

Por San José, hasta la Natividad.

Todo un simbolismo que alumbra desde la

Concepción hasta el nacimiento.

No es de extrañar, me comenta don Dionisio,

Que San Juan de Ortega sea el patrono

De las embarazadas.

Un silencio acogedor mece al Ocaso, la luna

Pálida y tímida perfila el horizonte,

Las pocas nubes susurran versos de noche

Y estío, el día cierra los ojos, todo está

Dispuesto para soñar…

 

                            Valen 2021.



 

 

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