XXVIII
ANDONI
DE MANJARÍN
“Qué en la hora de mi muerte
No digan que no viví”
Bravante.
El
vagabundo entra en Manjarín
Con
la penitencia que conlleva
La
vida contemplativa.
Entre
robledales y praderas la cara
Amable
de un caballero templario,
De
un poeta coleccionista de silencios
Y
puestas de sol.
De
un alma grande y libre.
Me
siento al lado de Andoni, balanceando
Su
vieja mecedora; delante del porche
El
atardecer, detrás, mil caminos recorridos.
¡Como
decía don Pablo Neruda: “yo creía
Que
la ruta pasaba por el hombre y
Que
de allí tenía que salir el destino!”
Suena
música medieval
Y
el viento es amable con nosotros.
Andoni
me mira sonriente, sus ojos
Son
bondadosos y lo que calla encierra
Cierta
nostalgia.
¡El
camino nos acompaña siempre,
No
cejará en su empeño de hermanar
Tierra
y ventura!
La
cerveza corre por la garganta,
Los
recuerdos, los amigos, los días
Pasados,
por el corazón.
El
sol se inclina moribundo entre
Los
montes a lo lejos.
No
es de extrañar que Andoni sea
Una
puerta abierta a todo peregrino
Maltrecho
y necesitado de pan y cobijo.
¡En
otras vidas yo fui poeta, y amante,
Y
padre, y hermano, y hijo, ahora
Me
conformo con ser arroyo, fluido arroyo
Entre
las montañas de mi pasado!
¡”
El más grande de los hombres sencillos,
Nuestro
maestro”!
Vuelve
a citar a don Pablo.
Cae
la noche encima de nuestras cabezas,
Es
un peso que soportamos con gallardía.
Andoni
observa como la luna se convierte
En
una perla gris sobre la larga melena
Del
crepúsculo.
Yo
lo miro, y le sonrío, y los grillos
Al
unísono son un coro de góspel
Cantándole
al ocaso, las mecedoras
Danzan
una canción de cuna.
Pienso
que con un hermano como él
los
caminos hubieran sido más llevaderos.
La
luna ya es un foco iluminando
El
bosque, un susurro de soledad, un balcón
Donde
se asoman las luciérnagas.
Todo
aquí es bello, el mañana, seguro,
Será
una flor pendiente de deshojar…
“¡La
noche está estrellada, y tiritan,
Azules,
los astros, a lo lejos!”
Valen 2022.
XXIX
EL
BIERZO
Pasamos
el Acebo, típico pueblo Berciano
Con
sus tejados de pizarra y balcones
De
madera.
Una
zona de grandes castaños nos indica
El
fin de la bajada del puerto.
El
vagabundo se haya en pleno valle
Del
Bierzo.
Esta
bella comarca rodeada de montañas
Es
idílica y evocadora.
Tierra
fértil y de vinos estupendos, nuestro
Entrañable
peregrino no encuentra razón
Para
no catarlos desmesuradamente.
Hay
niebla y el camino transcurre amable
Entre
choperas y pequeños pueblos
De
silenciosa belleza.
Pasamos
Ponferrada y su recio castillo
Templario.
En
Cacabelos se alternan huertas de cerezos
Con
pinos e higueras.
El
vagabundo bien echaría raíces en este
Paraje
tan impresionante.
Pero
todo penitente de horizontes infinitos
Debe
continuar camino.
Pronto
se llega a Villafranca del Bierzo
Y
después a Trabadelo por una gran pista
Rodeada
de castaños.
Poco
queda para la gran subida a O Cebreiro.
De
momento, y al lado de un riachuelo
Serpenteante,
decido envalentonado, esquivar
Al
atardecer con la humilde intención
De
que la noche decida lo que crea menester…
Valen 2022.

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