XI
LOS ÚLTIMOS ROBLES DE KILLARNEY
“Donde los
lagos se unen, habitan antiguos robles,
Escasos
descendientes de los robledales originales
Que
habitaron toda Irlanda.”
Crónicas de
Derry.
En Dinos Cottage la tarde toca el arpa
Con esmero, no vaya a ser que la noche
Esparza su silencio con esa arrogancia
Propia de Dioses
Siguiendo el viejo sendero que lleva
A otro tiempo y escondidos entre la leyenda
Y la bruma, antiguos siervos de Reyes
Ancestrales nos observan
Seguro no andarán lejos los últimos
Guerreros de una estirpe tan antigua
Como el fuego nacido del fin del mundo
Los sabios de Black Valley, donde la larga
Cabellera de Torc se desparrama al viento
Entre los picos más altos
Son pocos, como la esperanza que fluye
De la tierra y acaba disipándose en el
Vaso del tiempo
Son pocos y huelen a derrota, pero siguen
Siendo majestuosas torres a la espera
De épocas más propicias
Ojalá me encuentre a su lado el día que
Presenten batalla a este presente frío e
Implacable!
Ojalá me encuentre, para la eternidad,
Junto a los últimos de Killarney!
XII
LAS BRUJAS DESCANSAN EN BLARNEY
“ Is fhearr bloigh bheag le bheannachd,
na bloigh mor le mallachd “
(Mejor una parte pequeña que sea bendita
Que
una gran parte que sea maldita).
Proverbio
irlandés.
La bruma abraza las paredes del castillo,
La mañana es fría y el aliento de las
Colinas cercanas avasalla los alrededores.
Los cuervos retan al silencio que el Alba
Imperante decreta.
Poco a poco las gentes de los alrededores,
Penitentes de un presente implacable,
Se reúnen frente al portón.
Se dice que antiguas hechiceras han posado
Sus manos sobre la piedra.
Y la magia sobrevuela Blarney, esa magia
Desatada, a veces incontrolable, siempre
Impredecible.
La piedra de Scone; la esperanza para un
Pueblo necesitado, para una tierra que intenta
Superar una realidad inherente al sueño
Que todo hombre anhela. En los bosques
Cercanos ellas observan, escondidas en el
Tiempo que no las juzga como al resto
De los mortales. Las dueñas de la noche
Callan, sonrientes, desean el equilibrio
De la naturaleza, que el Ocaso sea un elixir
En la copa del destino. Los pobres mortales
Esperan, han escuchado que de la piedra
Fluye un futuro mejor, una posibilidad
De redención, las brujas lo saben, en el bosque
Descansan, a la espera de que la Alborada
Desenvuelva un día nuevo…