Tengo a un puñado de camareros
En nómina
Me susurran al oído todo lo mágico
Que la noche esconde entre
Las luces de neón
Son fieles guardianes de mis pocas
Pertenencias
Lo demás les pertenece
Es el tributo que se espera
De los aprendices a echarte de menos
Sigo buscándote por el mar bravío
Encerrado en mi copa llena
Apurando este trago de infortunio
Que se me clava en el gaznate
Soy un pobre marinero en busca
De puerto cuando los bares cierran
Observo ese rostro extraño que me mira
Desde los charcos de calles vacías
Tiene la misma mueca de soledad
Que ondea en lo alto de mi careto
La madrugada ya no puede ofrecerme
Nada más
Soy el dueño de una habitación
Que pide limosna
No estará contenta
Hoy mi botín lleva la firma de una cama
Vacía…
Valen Febrero 2020.
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