miércoles, 15 de abril de 2020


Tengo a un puñado de camareros
En nómina

Me susurran al oído todo lo mágico
Que la noche esconde entre
Las luces de neón

Son fieles guardianes de mis pocas
Pertenencias

Lo demás les pertenece

Es el tributo que se espera
De los aprendices a echarte de menos

Sigo buscándote por el mar bravío
Encerrado en mi copa llena

Apurando este trago de infortunio
Que se me clava en el gaznate

Soy un pobre marinero en busca
De puerto cuando los bares cierran

Observo ese rostro extraño que me mira
Desde los charcos de calles vacías

Tiene la misma mueca de soledad
Que ondea en lo alto de mi careto

La madrugada ya no puede ofrecerme
Nada más

Soy el dueño de una habitación
Que pide limosna

No estará contenta

Hoy mi botín lleva la firma de una cama
Vacía…

                         Valen Febrero 2020.

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