I
¡Que momento!
¡Que pretencioso…!
Escribir sobre un abrazo
En la pasajera oscuridad.
Sobre un beso en
Algún momento de la tarde.
Sobre una caricia
Cómplice de un después más tierno.
¡Que pretencioso…!
Soñar con un poema
Que hable de ti,
Que irradie belleza como tú,
Que queme las entrañas
De algún juglar enamorado.
¡Que pretencioso…!
Y sin embargo…En el silencio,
Aun escucho el eco
De milenios pasados menos
Importantes que una sola
Sonrisa tuya al despuntar el día…
Valentin
Gonzalez 1995.
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