UN BESO EN LA LLUVIA
(DE PRONTO)
Oro viejo en el pestañear del día
Con sinuoso brillo en la cristalina acera.
El caminar, grisáceo como un latido
A lo lejos de un callejón mojado,
Implora blancos deseos de angosta azucena.
En el encuentro, el pasado sugerente
Y evocador se mezcla con cierto
Sueño a implorado cabello.
¡Que silencio a lluvia de enero!
¡Que tristeza mañana al alba!
El amor, inquieto, se bebe de una fuente
Que mana de tus ojos pálidos.
El deseo, abrupto, crece en la ensenada
Que protege tu corazón solitario.
Y yo, caminante, naufrago en tus labios
De chocolate para después recordar
Bajo tu lluvia, que permanezco
A la deriva abrazado a tu alma,
Pasajera incesante de un tren al olvido…
Valentín González 1994.
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